El problema de las enfermedades reumáticas

La artrosis, la artritis reumatoide y otras patologías reumáticas son cada dia más comunes.

Cerca de 300.000 españoles padecen artritis reumatoide y el 25% de la población adulta sufre artrosis.

En España, una de cada tres personas que acude al médico lo hace por una enfermedad reumática, y se calcula que cinco millones de españoles padecen alguna de los 250 tipos conocidos.

En torno al reumatismo existen conceptos equivocados, entre ellos su propia definición, ya que se suele considerar como una sola enfermedad, cuando en realidad son cientos, cuya característica común es que comienzan y terminan afectando a alguna parte del aparato locomotor; con síntomas muy diversos, desde molestias esporádicas a dolor crónico e inflamación.

Entre las zonas más afectadas destacan las articulaciones, aunque los huesos, los tendones, los ligamentos y los músculos también pueden verse perjudicados.

Antonio Torralba, miembro de la Junta Directiva de la Liga Reumatológica Española (LIRE) y Presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes con Artritis Reumatoide (AMAPAR), ofrece su visión particular, ya que fue diagnosticado de artritis reumatoide cuando tenía 24 años. «Afortunadamente, mi familia y amigos han sabido entenderme muy bien, ya que han comprendido las consecuencias de la enfermedad que padezco».

Ancianos y obesos, el blanco de la artrosis

La Liga Reumatológica Española (LIRE) fue creada en 1973 por un grupo de reumatólogos españoles para realizar una tarea de carácter social con los más de cinco millones de pacientes reumáticos que existen en nuestro país. Para ello, ha constituido asociaciones locales de pacientes y grupos de ayuda mutua.

La artrosis aparece fundamentalmente a partir de los 50 años y sobre todo en las mujeres. Por otra parte, el incremento de la esperanza de vida de la población hace prever una mayor incidencia de esta patología, que se produce por la degeneración del cartílago que facilita el movimiento de las articulaciones, con dolor e inflamación en las mismas.

Según las encuestas, afecta a uno de cada cuatro españoles, aunque en muchas ocasiones se presenta de forma asintomática, y su prevalencia aumenta con la edad, siendo sus principales víctimas los ancianos y los obesos.

«Una de las peticiones más destacadas que hacemos desde las asociaciones es que los pacientes tengamos una información más directa a través de los reumatólogos, con más tiempo para permanecer en la consulta, ya que si cuentas con esto, así como con nuevos avances en la medicación y documentación sobre los centros donde poder dirigirnos, lo tienes todo», sostiene Antonio Torralba, quien destaca que «la sociedad está bien informada sobre las enfermedades reumáticas lo que trae consigo que entiendan nuestra situación». Volver al menú

La artritis reumatoide, primera causa de incapacidad laboral

Por lo que se refiere a la artritis reumatoide, la padece una de cada cien personas y es más frecuente entre las mujeres, ya que la relación es de tres por cada hombre. Es una enfermedad autoinmune, esto es, originada por una alteración de los sistemas de defensa, que hace que se vuelvan contra el propio organismo, y se caracteriza por la inflamación de una o varias articulaciones.

Aunque todavía se desconocen las causas de la misma, se cree que es debida a un conjunto de factores de origen genético, ambiental e inmunológico. En su forma severa disminuye la esperanza de vida entre cinco y diez años y además del dolor y la hinchazón, la enfermedad puede ocasionar deformidades físicas graves y lesiones orgánicas.

Es más frecuente entre los 40 y 50 años, de los cuales el 10% llegará a tener un grado de incapacidad total y un 25% tendrá limitaciones importantes. Entre el resto, sólo el 10% obtendrá una remisión casi completa, mientras que el 55% podrá realizar sus actividades habituales, aunque con limitaciones.

Las enfermedades reumáticas constituyen la primera causa de incapacidad laboral en nuestro país, al tiempo que se calcula que el gasto sanitario que ocasionan asciende a casi un billón y medio de euros anuales.

En cuanto a la duda acerca de si hay suficientes especialistas que atiendan la demanda actual de enfermos, a juicio del presidente de AMAPAR, «mi visión es que no, hay facultativos pero no los suficientes, pues hay provincias como Salamanca que o no tienen o tienen sólo uno. Ahí es por donde habría que empezar, para que la gran lista de espera en enfermedades reumáticas no fuera tal».

A pesar de esto, este paciente añade que la sanidad pública es la más avanzada en cuestión de medios técnicos, con las ventajas que ello conlleva.

El inconveniente de los efectos secundarios

La osteoporosis es otro de los trastornos que más problemas conlleva, concretamente entre las mujeres, el 13% asegura sufrir esta patología, consistente en una disminución del contenido mineral óseo del hueso, y tres de cada 10 considera que tiene riesgo de padecerla en algún momento de su vida.

Estos son algunos de los datos extraídos del Tercer Estudio Sociológico elaborado por el Centro de Información de la Menopausia, realizado entre febrero y junio de 2000, en el que participaron alrededor de 15.000 mujeres, y gracias al cual se ha podido saber que el 41% de las españolas diagnosticadas de osteoporosis no sigue tratamiento médico contra la enfermedad que le permita preservar su salud y calidad de vida.

De esta forma, Antonio Torralba destaca como principales recomendaciones «acudir al reumatólogo ante los primeros síntomas, ya que en mi caso consulté con un buen reumatólogo y tuve suerte al recibir un diagnóstico pronto, tras lo cual empecé un tratamiento y a partir de entonces una lenta recuperación, pero segura».

Entre los fármacos utilizados habitualmente contra la inflamación y el dolor se encuentran los analgésicos y los antiinflamatorios (antiinflamatorios no esteroideos o AINE), que aunque poseen una alta eficacia, provocan graves efectos secundarios, fundamentalmente de carácter gastrointestinal.

«Los AINE convencionales no sólo tienen efectos secundarios de índole gastrointestinal, sino también renal», señala el profesor Vicente Rodríguez Valverde, Catedrático de Medicina de la Universidad de Cantabria y Jefe del Servicio de Reumatología del hospital Marqués de Valdecilla de Santander.

En este sentido, cabe destacar que «los resultados han demostrado que un número significativamente mayor de pacientes tratados con ibuprofeno desarrolló hipertensión o edema (retención de líquidos), así como otro grupo notablemente mayor de pacientes tratados con diclofenaco presentó disminución de la función renal o alteraciones hepáticas, todo ello comparado con las personas que tomaron celecoxib».

Además, se ha demostrado que no aumenta los fenómenos trombóticos, infarto de miocardio e ictus, u otros problemas cardiovasculares adversos con respecto a los tradicionales AINE. En torno al 40% de los pacientes seleccionados tenía historia de enfermedades cardiovasculares y algo más de la quinta parte estaba tomando dosis bajas de aspirina como antiagregante.

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Un paso al frente con los inhibidores de la COX-2

La aparición de nuevos medicamentos inhibidores de la COX-2 (enzima responsable del dolor y la inflamación) abre la puerta a los enfermos de artrosis y artritis reumatoide, ya que frenan la inflamación y reducen el dolor, así como una disminución notable de los trastornos gástricos y renales que son frecuentes con el empleo de los analgésicos y los antiinflamatorios tradicionales.

Además, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha autorizado la comercialización en España de Celebrex (celecoxib), el primer inhibidor específico de la ciclooxigenasa 2 (COX-2), indicado en el tratamiento tanto de la artrosis como de la artritis reumatoide.

Tras su aprobación en Estados Unidos en enero de 1999 y su introducción en Europa durante este año, este nuevo fármaco llega a España avalado por un importante estudio de seguridad a largo plazo, publicado este mes de septiembre por la revista médica JAMA (Journal of the American Medical Association).

Según las conclusiones de este estudio y en comparación con dos antiinflamatorios no esteroideos prescritos habitualmente (ibuprofeno y diclofenaco), los pacientes que tomaron celecoxib experimentaron entre dos y tres veces menos úlceras y otras complicaciones gastrointestinales serias.

Asimismo, se halló una menor incidencia de molestias estomacales, dolor abdominal y náuseas. «Mediante los nuevos tratamientos se está demostrando que hay una gran investigación en torno a este tipo de patologías», señala el presidente de AMAPAR.

Este medicamento actúa única y selectivamente sobre la COX-2, «hasta ahora, los AINE convencionales reducían la inflamación, pero también inhibían la COX-1, responsable de la producción de las prostaglandinas que protegen la mucosa gástrica, mantienen la función renal y contribuyen a la agregación plaquetaria», afirma el profesor Eliseo Pascual, Profesor Titular de Medicina de la Universidad de Alicante y Jefe del Servicio de Reumatología del Hospital General Universitario de Alicante, para quien «es el resultado de una mejor comprensión de los mecanismos de la inflamación y se diseñó para inhibir la enzima responsable de la misma, pero no la encargada de la protección del aparato digestivo».

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