El tratamiento de la gripe en la actualidad

Los tratamientos de la epidemia de gripe en la actualidad.

Estamos empezando por estas fechas a tener una epidemia de gripe que posiblemente se desarrollará durante las próximas semanas por todo el país, por lo que parece oportuno recordar cuál es el tipo de tratamiento más eficaz de que disponemos actualmente.

La gripe es una enfermedad infecciosa producida por virus que afecta fundamentalmente a las vías respiratorias y que produce una morbilidad y una mortalidad importantes.

Un proceso leve de gran incidencia

La incidencia es muy generalizada y se calcula que anualmente pueden contraer la gripe hasta un 10% de la población mundial, es decir, nada menos que unos 600 millones de personas.

Aunque la gripe se ve generalmente como un proceso leve que remite espontáneamente y en realidad es así en la mayor parte de las personas, también hay que tener en cuenta que puede convertirse en una enfermedad aguda, grave y debilitante que pone en peligro la vida de muchos enfermos que tengan factores de riesgo, como pueden ser ancianos, pacientes con enfermedades crónicas respiratorias o cardiovasculares, diabéticos, inmunodeprimidos, etc.

Además de ello, la gripe tiene una vertiente económica muy considerable porque produce una enorme cantidad de bajas laborales; se calcula que los pacientes pierden como término medio 3 días de trabajo al año.

Por otro lado, las repercusiones sanitarias también son considerables porque numerosos pacientes acuden a las consultas médicas programadas o de urgencias, colapsando los servicios sanitarios y repercutiendo sobre la asistencia a otros pacientes.

Por todos estos aspectos la gripe debe ser contemplada como una enfermedad importante frente a la que conviene poner todos los recursos que estén a nuestro alcance.

Vacuna nueva cada año

La vacunación continúa siendo una actuación muy a tener en cuenta en el panorama global de la gripe y está recomendada sobre todo en los pacientes de alto riesgo. Como el virus que produce la gripe cambia de año en año, la eficacia de las vacunas depende de su adecuación a las características del virus que produce cada epidemia anual. Esa eficacia varía por lo tanto bastante.

Cuando existe una buena concordancia entre las vacunas y los virus puede alcanzarse una eficacia de hasta el 70% en las personas sanas menores de 65 años, pero en los ancianos las tasas de protección son menores, no superando generalmente el 20%. En consecuencia, es buena la prevención pero su eficacia es limitada.

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El tratamiento farmacológico puede ser de dos tipos: el sintomático y el antiviral.

El tratamiento sintomático consiste en la utilización de fármacos que alivian la sintomatología, pero que no actúan sobre el virus, y esperar a que transcurran los 6-7 días que dura aproximadamente el proceso.

Los fármacos que se utilizan generalmente son los analgésicos antiinflamatorios no esteroideos que disminuyen la fiebre y el dolor y mejoran la situación del paciente, el prototipo de estos fármacos es la Aspirina.

También se emplean antitusígenos, broncodilatadores, vasoconstrictores nasales, etc. Conviene tener claro que todos estos fármacos mejoran la calidad de vida del paciente pero no actúan contra la causa que produce la enfermedad que es el virus.

Directamente al virus

El tratamiento antiviral consiste en la utilización de fármacos que actúan directamente contra los virus que producen la gripe.

Los fármacos antivíricos de que disponíamos hasta hace poco tiempo, y que eran fundamentalmente la Amantadina y la Rimantadina, no se han utilizado mucho porque tenían un espectro reducido, es decir, la mayor parte de las veces no actuaban sobre el virus que producía la gripe de ese año determinado y sí actuaban provocaban rápidamente resistencias y además producían muchas reacciones adversas.

Todo este panorama ha cambiado con la aparición el pasado año de un fármaco antivírico: el zanamivir, cuyo nombre comercial es Relenza y que tiene unas características completamente distintas a lo que se venía utilizando en el tratamiento de la gripe.

El virus de la gripe actúa introduciéndose en las células, allí se reproduce, da lugar a nuevos virus que emigran y se introducen en nuevas células huésped.

El virus tiene en su capa exterior una enzima que se llama la neuraminidasa, esencial para la liberación de los nuevos virus que se producen en el interior de las células huésped y que también favorece el movimiento del virus a través del moco que tapiza todo el aparato respiratorio.

Lo que hace el zanamivir es inhibir la neuraminidasa y por lo tanto impedir la replicación del virus y sus desplazamientos, con lo que dificulta seriamente la progresión de la infección.

La acción antiviral comienza inmediatamente después de la primera administración del fármaco y ello se traduce en que durante las 24 horas siguientes el paciente percibe una mejoría gradual de toda la sintomatología que le afectaba. En algunos síntomas la mejoría ha podido cuantificarse de forma muy precisa y por ejemplo, por lo que se refiere a la tos, la mejoría es del 28% durante esas primeras 24 horas.

Relenza, un poco más lento

La acción global del Relenza hace que la duración de la gripe se reduzca en un 33% (2,5 días menos). En estudios que se han realizado en toda Europa y en los que se comparaban grupos de pacientes tratados con zanamivir con otros tratados de la manera tradicional, es donde se comprobó esta diferencia de 2,5 días menos de duración de la gripe en los pacientes tratados con Relenza.

Esta menor duración no sólo se refiere al proceso global sino que cada síntoma individual tiene menos duración y menos intensidad.

Además, los pacientes que toman Relenza tienen menos complicaciones asociadas a la gripe y precisan menos fármacos para tratarlas. Esto es especialmente importante en los pacientes pertenecientes a grupos de riesgo puesto que son los que padecen más complicaciones causadas por la gripe.

Los pacientes que toman zanamivir son menos contagiosos porque su acción antiviral hace que haya menor cantidad de virus en las secreciones de los enfermos que están siendo tratados.

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Gran seguridad

Durante todos los años que ha durado la investigación clínica de zanamivir no se han encontrado virus que produzcan resistencias a este preparado, y por lo tanto es eficaz frente a todos los virus conocidos, incluso frente a aquellos que no afectan a seres humanos.

Cuando se han realizado estudios comparativos con sustancias inactivas ha podido verse que las reacciones adversas que producía el zanamivir eran muy similares, y por lo tanto puede concluirse que el perfil de seguridad del fármaco es muy bueno.

Relenza no está contraindicado en ningún grupo de pacientes de riesgo (mayores de 65 años, pacientes con enfermedad metabólica crónica, insuficiencia renal, etc.).

Lo único que conviene tener en cuenta es que cuando se trate con Relenza a pacientes que tienen asma o enfermedades pulmonares crónicas conviene tener a mano broncodilatadores de corta duración de acción, ya que la vía de administración por inhalación puede provocar en un porcentaje muy escaso de estos pacientes algún problema de broncoconstricción.

Los estudios de seguridad que se han hecho han permitido concluir que pueden tomar este fármaco todas las personas mayores de 12 años, aunque por el momento la indicación pedíatrica no está autorizada en nuestro país.

El fármaco se administra en forma de inhalación oral únicamente. El tratamiento debe iniciarse lo antes posible durante las primeras 48 horas que transcurren tras la aparición de los síntomas. La dosis recomendada es de 2 inhalaciones cada 12 horas, durante 5 días.

Hasta ahora no se conoce la seguridad de este fármaco durante el embarazo, aunque en los animales no se ha demostrado que zanamivir produzca alteraciones, por el momento no hay suficiente experiencia en humanos, por lo que en mujeres embarazadas sólo debe utilizarse cuando el posible riesgo de la gripe sea tan elevado que compense la utilización del fármaco. Tampoco se sabe si el zanamivir se excreta por la leche materna, por lo que no se recomienda su uso en madres que se encuentren en periodo de lactancia.

En resumen, estamos ante la posible utilización de un fármaco que actúa de manera eficaz frente al virus que produce la gripe. En general, esto es lo ideal para tratar cualquier tipo de enfermedad, es decir, actuar sobre el agente etiológico que produce la infección.

A partir de ahora, puede decirse que ha perdido toda su enjundia el famoso dicho que asegura que «cuando a un paciente con gripe se le administra un tratamiento adecuado el proceso dura 7 días, y si no se hace así dura una semana».

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