Piscina, playa, sol… y otitis

La otitis es el problema de salud que más crece en el Verano.

Acerca de la otitis, una afección muy frecuente en la estación veraniega, hemos conversado con el doctor Francisco Antolí Candela, Presidente del Instituto Otorrinolaringológico Antolí Candela en Madrid.

El oído es un órgano sensible y complejo que permite la audición y el sentido del equilibrio. Consta de tres partes; oído externo, medio e interno. A través del oído externo recogemos los sonidos que nos llegan del exterior y termina en el tímpano, membrana que lo separa del oído medio.

Esta última parte está formada por tres huesos llamados martillo, yunque y estribo, en una caja hueca, que amplifican los sonidos y los transmiten al oído interno, que convertirá estas vibraciones sonoras en impulsos eléctricos que alcanzarán al cerebro.

También se encuentra en el oído la denominada trompa de eustaquio, conducto que comunica el oído medio con la garganta, y, gracias a la cual, se equilibran las presiones a uno y otro lado del tímpano.

La otitis consiste en la inflamación del oído interno en general. Pueden ser producidas por un traumatismo, una infección por bacterias, hongos o por virus, aunque también pueden ser debidas a un barotrauma, es decir, aquellos traumatismos por un cambio de presión.

De la otitis hemos conversado con el doctor Francisco Antolí Candela, Presidente del Instituto Otorrinolaringológico Antolí Candela en Madrid.

¿Existen diferentes tipos de otitis?

Hay distintas clases que se pueden clasificar en otitis externa, otitis media o otitis interna. Las primeras pueden afectar al conducto auditivo externo, al pabellón de la oreja, parte que se denomina oído externo; por su parte, la otitis media, como su nombre indica, se desarrolla en el oído medio. Y en el oído interno se llaman laberintitis y son mucho más frecuentes; pueden ser consecuencia de una inflamación del oído medio o tener otras causas.

¿Cuáles pueden ser sus causas?

Las otitis externas y medias son las que más se producen en verano, ya que estamos más expuestos a las inclemencias del medio, nos bañamos en piscinas, playas…

Y metemos los oídos debajo del agua, a veces tenemos un tapón y se conserva la humedad, con la consiguiente infección; o porque las aguas están sucias. Aunque también puede haber una predisposición, como pueda ser que el paciente tenga un eczema, y se roza con agua salada…

Además, pueden estar provocadas por el propio paciente, éste es el caso de las personas que se limpian los oídos con bastoncillos, que rompen la piel y causan la inflamación.

La otitis es muy dolorosa, porque es la única zona del organismo donde la piel no tiene grasa. Dentro del conducto del oído hay una zona en que la piel se asienta directamente sobre lo que recubre el hueso; por lo que no tiene espacio para distenderse y cuando se produce una distensión, se autocomprime y al no tener la almohadilla que constituye el tejido subcutáneo, duele.

¿A quiénes afecta más, a los niños o a los adultos, o indistintamente?

En los niños constituye una forma indirecta de inflamación del oído medio, y están más expuestos a las inclemencias del tiempo, como las corrientes de aire; entran y salen del agua muchas veces y se les congestiona la nariz.

Al inflamarse la mucosa de la nariz, que se comunica con el oído medio, se cierra el conducto de la trompa de eustakio; el oído deja de ventilar y se produce la otitis. Es un problema, no tanto del oído medio, sino de lo que llamamos vías respiratorias altas. Podemos afirmar que todo lo que afecta a esta zona indirectamente afecta al oído.

No es el caso del adulto, ya que en éste la trompa de eustakio es más larga y fina, y el oído medio está más aislado de las vías respiratorias altas, por eso, la probabilidad de infección de la laringe o de la garganta es menor en el adulto que en el niño.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Aparte de las predisposiciones familiares, ya que hay familias que tienen problemas de oído frecuentes, depende de una serie de condiciones anatómicas.

El mayor factor de riesgo lo constituye la perforación del tímpano y los catarros crónicos de las vías respiratorias, así como la otitis externa provocada por la propia persona al tocarse, empujando la cera que recubre la piel del conducto del oído externo hacia adentro.

¿Cómo se puede prevenir esta inflamación del oído?

Lo principal es no tocarse el oído, además, hay que tener la seguridad de que no está perforada la membrana del tímpano; acudir al pediatra si se trata de un niño o al otorrino; tomar todas las medidas higiénicas para reducir los catarros nasales; no estar expuestos a corrientes, llevar una alimentación adecuada, dormir, no fumar…

¿Qué ocurre cuando hay una perforación del tímpano?

Hay otras situaciones que normalmente los pacientes conocen como son las perforaciones del tímpano, y al bañarse, el agua entra directamente en el oído medio y provoca la otitis media, y el problema es crónico.

Suele suceder cuando entra agua o al acatarrarse, aunque si sólo se infecta por el agua, se trata de una secuela. Sin embargo, cuando se producen infecciones por un catarro, la consideramos activa, ya que se producirán otitis cada vez que se acatarra el paciente, y es necesario tratar los catarros.

¿En qué consiste el tratamiento?

Lo primero que hay que hacer es explorar el oído, y diagnosticar si es una otitis externa o media. Al principio, el otorrino lo que hace es limpiarlo, para que el tratamiento que se administre sea eficaz y llegue a la zona inflamada.

Normalmente son gotas y antibióticos, en líneas generales, se suelen administrar gotas antibióticas y antiinflamatorias. Pero si no cede en el plazo de una semana, podría tratarse de un germen muy específico y entonces se hace un cultivo.

Es necesario revisar al paciente cada dos o tres días, si el tratamiento evoluciona favorablemente, entonces se puede aplazar la revisión hasta una semana. La otitis media si no cede rápidamente, a veces, hay que recurrir a la paracentesis timpánica con drenaje.

Esto se hace especialmente en los niños, donde ya se ha afectado al estado general, tienen fiebre, no comen, no duermen… Tras esta técnica, el cuadro general desaparece inmediatamente.

¿Qué complicaciones pueden presentarse?

Desde una secuela, donde la otitis es muy intensa y perfora el tímpano, o pueden ser graves, aunque son raras por la eficacia de los antibióticos actuales, como los abscesos cerebrales, incluso meningitis, y la pérdida auditiva con o sin solución; puede incluso conllevar una laberintitis, infección del oído interno con pérdida auditiva no recuperable, vértigos… O producir una parálisis del nervio de la cara.

Puede afectar a todo lo que está en las proximidades en donde se produce la infección, muy raro, ya que hoy en día se tiene más fe en el médico, y se consulta antes.

¿Son más frecuentes en verano por las piscinas, la playa… o no son factores determinantes?

En estas fechas se produce un desplazamiento, ya que los pacientes normalmente están de veraneo, y las consultas se trasladan a estas zonas. Siempre recomiendo a los pacientes y a todas las personas en general que tengan antecedentes de otitis o predisposición a ella, que localicen a un otorrino, un internista o a un pediatra en el lugar donde se encuentren. Aunque, después del verano acuden personas que lo han padecido.

¿Cuando son bebés, cómo se puede llegar a detectar que se trata de una otitis?

Los niños dejan de dormir, no comen, lloran permanentemente, y el pediatra lo primero que explora es el oído.

¿Qué tipo de intervenciones se pueden realizar en el oído?

Aproximadamente un tercio de las operaciones que hacemos en nuestro centro se deben a secuelas de otitis, o lo que llamamos colesteatoma, suele ser familiar, y produce sólo pérdida auditiva, ruidos y rara vez mareos. Pero, el 98% de los casos se recupera.

Otro tercio lo constituyen tumores, vértigos, y el resto de las patologías del oído interno.

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